The Theosophical Society,

Las Escrituras de W Q Judge

W Q Judge 1851 – 96
El Oceano de la Teosofía
Por
William
Q Judge
Inglés:- The Ocean of Theosophy
CAPITULO I - continuación
LA TEOSOFIA Y LOS MAESTROS
La Teosofía definida
generalmente. Existencia de hombres altamente desarrollados en el Universo.
Estos hombres son Mahatmas, Iniciados, Hermanos, Adeptos. Cómo ellos trabajan y
el porqué permanecen ocultos. Su Logia. Son hombres perfeccionados desde otros
períodos de evolución. Han aparecido bajo varios nombres. Apolonio, Moisés,
Salomón y otros fueron miembros de esta fraternidad. Ellos tienen una sola doctrina. Son posibles
porque el hombre puede al final llegar a ser
Una visión de las leyes generales
que gobiernan el Cosmos. Subdivisión septenaria
La doctrina con respecto a
la Tierra. También septenaria. Es uno de siete planetas de la cadena que
corresponde al hombre. Los siete no están separados en la cadena, sino que se
interpenetran. La cadena terrestre es la reencarnación de una cadena anterior
ya muerta. Esta cadena anterior fue una de la que nuestra luna es el
representante visible. La luna ahora muerta y en contracción. Venus, Marte,
etc., son miembros vivos de otras cadenas similares a la nuestra. Una masa de
Egos por cada cadena. El número de Egos es finito aunque incalculable. El curso de su evolución a través de los
siete globos. En cada uno se desarrolla una cierta parte de nuestra naturaleza.
En el cuarto globo el proceso de condensación comienza y alcanza su límite.
La constitución del hombre.
Cómo la doctrina difiere de la Cristiana común. La doctrina real conocida en
los primeros siglos de esta era, pero intencionalmente retirada de una nación
incapaz de sostenerla. El peligro si la doctrina no hubiera sido retirada. La
división septenaria. Los principios clasificados. Las subdivisiones concuerdan
con la cadena de siete globos. El hombre inferior es un ser compuesto. Su
trinidad superior. Sus cuatro principios inferiores, transitorios y
perecederos. La Muerte hace de la trinidad la única parte imperecedera en
nosotros. Lo que el hombre físico es, y lo que es el resto invisible del hombre
mortal. El otro hombre físico no visible pero mortal. Los sentidos pertenecen
al hombre invisible y no al visible.
El cuerpo físico y el
principio vital. El misterio de la vida. El sueño y la muerte debidos al exceso
de vida no soportada por el organismo. El cuerpo, una ilusión. Lo que es la
célula. La vida es universal. No es el resultado del organismo. El cuerpo
astral. De lo que está hecho. Sus poderes y funciones. El modelo del cuerpo
físico. Lo tienen todos los reinos de la Naturaleza. Su capacidad de
proyectarse. Los verdaderos centros de los sentidos están en el cuerpo astral.
El papel del cuerpo astral en las sesiones espiritistas. El cuerpo astral
explica la telepatía, la clarividencia, la clariaudencia y demás fenómenos
similares.
El cuarto principio.
Kama-Rupa. En nuestro idioma, Pasiones y Deseos. Kama-Rupa no es producido por
el cuerpo físico sino que es la causa de éste. Es el principio medio de los
siete. Es la base de acción e impulsador de la voluntad. Deseo recto conduce a la acción recta. Este
principio tiene un aspecto superior y uno inferior. Reside en el cuerpo astral.
Durante la muerte coalesce en unión con el cuerpo astral y hace un “cascarón”
Manas el quinto principio.
El primero
¿Por qué es el hombre
Objeciones. El deseo no
puede alterar la ley. Tempranos arribos al cielo. ¿Han de esperar ellos por
nosotros? Reconocimiento del alma no depende de objetividad. La herencia no
crea una objeción. Lo que la herencia de veras significa. Divergencias no
reconocidas sobre la herencia. La historia va contra la herencia. La
reencarnación no es injusta. ¿Cuál es la verdadera justicia? No sufrimos por
los hechos de otros sino por los nuestros. La memoria. Porqué no recordamos
otras vidas. ¿Quién recuerda? Cómo explicar los aumentos de la población
mundial.
Desde el punto de vista de
la naturaleza del alma. De las leyes de la mente y del alma. De las diferencias
de carácter. De la necesidad de disciplina y evolución. Diferencias de
capacidad y origen en la vida, desde la cuna. La identidad individual la
confirman. El probable objeto de la vida la hace necesaria. Una vida es
insuficiente para llevar a cabo los propósitos de la Naturaleza. De por sí la
muerte no confiere ningún progreso. Una escuela después de la vida es ilógica.
La persistencia
Definición de la palabra.
Un término poco familiar. Una ley beneficiente. La vida presente es afectada
por pasadas acciones de otras vidas. Cada acción tiene un pensamiento en su
raíz. A través de Manas ellas reaccionan en cada existencia personal. Porqué
nace gente deforme o en malas circunstancias. Las tres clases de Karma y sus
tres campos de operación. Karma nacional y racial. Infelicidad individual y
felicidad. Las palabras del Maestro sobre el Karma.
El primer estado después de
la muerte. Dónde están y qué son el cielo y el infierno. La muerte
Significado del término. Un
estado de Atma-Buddhi-Manas. Operación del Karma en Devachán. La necesidad de
Devachán. Es otra forma de pensar sin un cuerpo que la aprisione. Sólo dos
campos para la operación de causas subjetiva y objetiva. El Devachán es uno.
Allí no existe el tiempo para el alma. Largo de la estadía. Las matemáticas de
alma. Promedio de estadía, unos 1500 años. Depende de impulsos psíquicos
generados durante la vida. Su uso y propósito. El Devachán definido por los últimos
pensamientos antes de morir. El Devachán no carece de significado. ¿Veremos a
los que dejamos atrás? Traemos sus imágenes con nosotros. Entidades en el
Devachán tienen poder de ayudar aquéllos a quienes aman. Los médiums no pueden
llegar al Devachán excepto en raros casos de persona muy pura. Sólo los adeptos
pueden ayudar a aquéllos en el Devachán.
Una de las más importantes
doctrinas. Palabras equivalentes en Sánscrito. Pocos ciclos conocidos en
Occidente. Causan la reaparición de antiguos personajes. Afectan la vida y la evolución. ¿Cuándo
ocurrió el primer instante? La primera medida vibratoria determina las
subsiguientes. Cuando el hombre abandona el globo las fuerzas mueren. Convulsiones
y cataclismos. La reencarnación y el Karma entremezclados con la ley cíclica.
Civilizaciones reaparecen por ciclos. La
vida de los Avatares. Krishna, Buda y otros, surgen con los ciclos. Personajes menores y grandes líderes.
Intersección de ciclos causan convulsiones. La luna, el sol, y los ciclos
siderales. Ciclos individuales y el de la reencarnación. El curso a través de
las constelaciones; el significado de la historia de Jonás. El Reloj Zodiacal.
Cómo las ideas son registradas y preservadas por las naciones. Causas de
terremotos. Fuego Cósmico, Eras Glaciales y Diluvios. Los Ciclos Brahmánicos.
DIFERENCIACION DE LAS ESPECIES
-
ESLABONES PERDIDOS
El verdadero origen del
hombre es imposible de descubrir. El hombre no se deriva de una simple pareja;
tampoco de los animales. Siete razas de hombres aparecieron simultáneamente
sobre el globo. Están ahora amalgamadas y se diferenciarán. Los Monos
Antropoides. Su origen. Provienen del hombre. Son descendientes de criaturas
producidas por unión innatural en las tercera y cuarta rondas. Las Razas
Retardadas. Los libros secretos sobre ésto. Explicación de rasgos humanos en
ciertos monos. Los reinos inferiores llegaron de otros planetas. Su
diferenciación por interferencia inteligente de los Dhyanis. El punto medio de
la evolución. Formas astrales de antiguas rondas solidificaron en rondas
físicas. Eslabones perdidos; lo que son y el porqué la ciencia no puede
descubrirlos. El propósito de la Naturaleza en todo su trabajo.
No hay verdadera psicología
en Occidente. Existe en Oriente. El hombre refleja todas fuerzas y poderes. La
gravitación es sólo la mitad de una ley. La importancia de la polaridad y la
cohesión. Haciendo objetos invisibles. La imaginación es todopoderosa.
Telegrafía mental. Leer otras mentes es un hurto. Aportación, clarividencia, clariaudiencia,
vista secundaria. Imágenes en la Luz Astral. Sueños y Visiones. Apariciones.
Verdadera clarividencia. Estímulo interno crea la impresión externa. La Luz
Astral, Registro universal.
El espiritismo, nombre
inapropiado. Debería llamarse necromancia y culto de los muertos. Este culto no
se originó en las Américas. Conocido de viejo en la India. Los hechos
registrados merecen su análisis. Los Teósofos aceptan los hechos pero los
interpretan diferente que los espiritistas. La cuestión de si los muertos
regresan. Los muertos no regresan así. la mayoría de las comunicaciones son con
el cascarón astral del hombre. Objeciones a las pretensiones de los médiums.
Los anales justifican el ridículo de parte de los científicos. La
materialización y lo que ello es. Materia electro-magnética con una imagen
impresa desde la Luz Astral. El brazo astral del médium extendido desde su
cuerpo. Las leyes han de ser conocidas antes de que se comprendan los
fenómenos. El timbre de la “voz independiente”. La importancia del reino
astral. Los peligros de la mediumnidad.
Intento de obtener tales poderes por lucro o propósitos egoístas es también
peligroso. La ley cíclica ordena la debilitación de esta fuerza ahora. El
propósito de la Logia.
Sumario
CAPITULO I
LA TEOSOFIA Y LOS MAESTROS
La Teosofía es ese océano
de conocimientos que se extiende desde una orilla de la evolución de los seres
conscientes a la otra; insondable en sus partes más profundas, ofrece a las
mentes más eminentes la esfera de acción de mayor ámbito y alcance, y, sin
embargo, poco profunda en sus orillas, no abrumará la comprensión de un niño.
La Teosofía es sabiduría concerniente a Dios para aquéllos que creen que El
está en todas las cosas y en todo, y sabiduría tocante a la naturaleza, para el
hombre que acepta la declaración de la Biblia Cristiana de que Dios no puede
ser medido ni descubierto y que las sombras envuelven su pabellón. Aunque el
vocablo Teosofía contiene etimológicamente el término Dios, y a primera vista
aparenta abarcar sólo la religión, no por ello descuida la ciencia, porque la
Teosofía es la ciencia de las ciencias y por lo tanto ha sido llamada la
Religión-Sabiduría. Puesto que ninguna ciencia es completa si excluye un solo
aspecto de la naturaleza, ya sea visible o invisible, asimismo toda religión
que dependiendo simplemente de una supuesta revelación se desvía de las cosas y
las leyes que las gobiernan, no es sino una ilusión, un enemigo del progreso,
un obstáculo en la marcha progresiva del hombre hacia la felicidad. Abarcando ambos, lo científico y lo
religioso, la Teosofía es una religión científica y una ciencia religiosa.
No es una creencia ni un
dogma formulado o inventado por los hombres, sino un conocimiento de las leyes
que gobiernan la evolución de los constituyentes físicos, astrales, psíquicos e
intelectuales de la naturaleza y del hombre. La religión de hoy no es sino una
serie de dogmas promulgados por los hombres y sin fundamento científico hacia
los mismos principios éticos que ella enseña; mientras tanto nuestra ciencia
hasta ahora ignora lo invisible y rehusando admitir la existencia en el hombre
de una completa serie de facultades interiores de percepción, queda excluída
del inmenso y verdadero campo de experiencia que yace dentro de los mundos
visibles y tangibles. La Teosofía sabe que el todo está constituído por lo
visible y lo invisible; y comprendiendo que las cosas y objetos externos son
sólo transitorios, ésta percibe los hechos reales de la naturaleza, tanto
externos como internos. Por tanto, la Teosofía es completa en sí misma y no
percibe en ninguna parte misterio alguno sin solución; por ello elimina la
palabra coincidencia de su vocabulario y proclama el reino de la ley en todas
las cosas y en todas las circunstancias.
Que el hombre posee un alma inmortal es una creencia común de la
humanidad; a ésto la Teosofía le añade que el hombre es un alma, y aún más, que
toda la naturaleza es consciente, que la inmensa variedad de objetos y hombres
no son simples agregados de átomos accidentalmente acumulados, y por tanto sin
ley que desarrolle ley, sino que hasta el más ínfimo átomo es alma y espíritu
perpetuamente evolucionando bajo el dominio de una ley inherente en todo. La
enseñanza Teosófica es idéntica a la de la antigüedad que dice que la marcha de
la evolución es el drama del alma y que la naturaleza no existe con ningún otro
fin que el de servir para la experiencia del alma. El Teósofo está de acuerdo con el Profesor
Huxley 1 en su declaración de que deben existir seres en el universo cuya
inteligencia se halla tan avanzada en relación a la nuestra como la nuestra a
la del escarabajo; que tales seres toman parte activa en el gobierno del orden
natural de las cosas. Avanzando todavía más a la luz de la confianza que él
deposita en sus maestros, el Teósofo añade que tales inteligencias fueron una
vez humanas y que al igual que nosotros, ellos también vinieron de previos
mundos en donde era dable adquirir una experiencia tan diversificada como es
posible de ser adquirida en este globo.
Por lo tanto, nosotros no estamos apareciendo por primera vez cuando
descendemos a este planeta, sino que hemos seguido un largo e inconmensurable
curso de actividad y percepción inteligente en otros sistemas de globos,
algunos de los cuales fueron destruídos edades antes de la condensación del
sistema solar. Este alcance inmenso de sistema evolucionario significa, pues,
que este planeta en el cual nos encontramos es el resultado de la actividad y
evolución de algún otro planeta que desapareció hace mucho tiempo, dejando tras
sí sus energías que habrían de ser utilizadas en inducir la formación de la
tierra, y que a su vez los habitantes de la misma vinieron de algún mundo
anterior para proceder aquí con su labor asignada en la materia. Los planetas
más brillantes, tales comoVenus, son la residencia de entidades aún más
avanzadas, una vez tan humildes como nosotros, ahora elevadas a un grado de
gloria incomprensible a nuestro intelecto.
El ser más inteligente del
universo -el hombre- jamás ha estado entonces sin un amigo; más bien tiene una
rama de hermanos mayores que velan contínuamente por el progreso de los menos
adelantados; que conservan el conocimiento adquirido a través de eones de
ensayo y experiencia, e incesantemente buscan las oportunidades de inducir la
inteligencia en desarrollo de la raza, en éste o en otros globos, a considerar
las grandes verdades que conciernen al destino del alma. Estos hermanos mayores
también guardan el conocimiento que ellos mismos han adquirido de las leyes de
la naturaleza en todos sus departamentos, y se encuentran siempre dispuestos a
usarlo, cuando lo permita la ley cíclica, para el provecho de la humanidad.
Ellos siempre han existido como un cuerpo o asociación, todos conociéndose unos
a otros, sin importar la parte del mundo en que puedan encontrarse, y todos
trabajando por la raza humana en diferentes formas. En algunas épocas llegan a
ser bien conocidos por la gente y circulan dentro de núcleos de hombres
comunes, siempre que la oranización social, la virtud, y el grado de desarrollo
de los pueblos lo permitan. Porque si se dieran a conocer públicamente en todas
partes, serían venerados como dioses por unos y perseguidos como demonios por
otros. En esos períodos en que ellos se manifiestan, algunos de sus miembros se
convierten en gobernantes de los hombres, otros en instructores y unos cuantos
en grandes filósofos, mientras que otros permanecen aún desconocidos, excepto
para los miembros más avanzados de su grupo.
Sería subversivo a los
fines que ellos contemplan, que llegaran a hacerse conocidos en esta
civilización, la cual está casi totalmente basada en el dinero, la fama, la
gloria y la personalidad. Porque esta era, según ha declarado uno de ellos “es
una era de transición”, cuando todo sistema de pensamiento, de ciencia, de
religión, de gobierno y de sociedad está en proceso de cambio, y las mentes de
los hombres están solamente preparándose para un cambio hacia aquel estado que
permitirá a la raza avanzar hasta el grado propicio en que estos hermanos
mayores puedan introducir sus actuales presencias en nuestra escena. Ellos
pueden de veras ser llamados los porta-antorcha de la verdad a través de las
edades; investigan todas las cosas y todos los seres; conocen lo que es el
hombre en lo más recóndito e íntimo de su naturaleza, y aún lo que son sus
poderes y su destino, su estado antes del nacimiento y los estados a través de
los cuales él pasa después de la muerte del cuerpo; ellos han velado junto a la
cuna de las naciones y han visto los grandes logros de los antepasados; han
velado con tristeza la decadencia de aquéllos que carecieron de fuerza para
resistir la ley cíclica del ascenso y la caída; y mientras los cataclismos
parecían traer una total destrucción del arte, la arquitectura, la religión y
la filosofía, ellos han conservado los archivos y registros completos en
lugares salvos de ser destruídos por los hombres o por el tiempo. Ellos han
efctuado minuciosas observaciones, a través de miembros de su hermandad
psíquicamente entrenados en los reinos invisibles de la naturaleza y de la
mente. Estas observaciones fueron registradas y los anales conservados. Han
llegado al completo dominio de los misterios del sonido y del color, a través
de los cuales únicamente puede llegarse a la comunicación con los seres
elementales que están tras el velo de la materia, y así pueden estos Hermanos
Mayores explicar el porqué cae la lluvia y con qué objeto cae; si la tierra es
hueca o no; qué hace soplar al viento y brillar la luz, y la hazaña aún más
importante de todas - una que requiere el conocimiento del fundamento mismo de
la naturaleza - , saben cuáles son las subdivisiones últimas del tiempo y
cuáles el significado y la duración de los ciclos.
Pero, pregunta ahora el
hombre de negocios del siglo, que lee los periódicos y que cree en el “progreso
moderno”, si tales hermanos mayores fuesen realmente todo lo que usted pretende
que ellos sean, ¿cómo es que no han dejado traza alguna en la historia ni
congregaron otros hombres a su alrededor? A ésto, la propia respuesta de ellos,
publicada hace tiempo por el señor A. P. Sinnett, es mejor que cualquier otra
que yo pudiera ofrecer:
“Si le place discutiremos
primeramente lo que se refiere al supuesto fracaso de la ‘Fraternidad’ en dejar
indicio alguno en la historia del mundo. Según ustedes piensan, ellos, con sus
ventajas extraordinarias, deberían haber sido capaces de atraer a su escuela un
número considerable de las mentes más cultas de cada raza. ¿Cómo sabría usted
que no han logrado tal cosa? ¿Está usted enterado de sus esfuerzos, sus éxitos
y fracasos? ¿Posee usted alguna sumaria contra ellos para procesarlos? ¿Cómo
sería posible recopilar pruebas de los hechos de esos hombres que han mantenido
asiduamente cerrado todo acceso posible a través del cual el curioso pudiera
espiarlos? La condición precisa de su éxito es que ellos jamás fueran
supervisados u obstaculizados; lo que han llevado a cabo, ellos lo saben; lo
único que los que se han encontrado fuera de su círculo podrían percibir serían
los resultados, cuyas causas quedarían siempre ocultas y fuera de alcance. Para
explicar tales resultados, muchos hombres en distintas épocas inventaron
teorías de la intervención de dioses, providencias especiales, destinos e
influencias benéficas o maléficas de los astros. Jamás ha existido una época
dentro o fuera del supuesto período histórico, dentro de la cual estos
predecesores nuestros no estuvieran amoldando los eventos y “haciendo
historia”, cuya realidad y hechos fueron subsecuente e invariablemente torcidos
por los historiadores para ajustarlos a prejuicios contemporáneos. ¿Está usted
bien seguro de que los heróicos personajes visibles en los sucesivos dramas, no
eran a menudo sino sus máscaras o títeres? Nosotros jamás pretendimos ser
capaces de arrastrar las naciones en masa a una u otra crisis, a despecho de la
tendencia general de las relaciones cósmicas del mundo. Los ciclos tienen que
recorrer sus rondas. Los períodos de claridad y obscuridad mental y moral se
suceden unos a otros lo mismo que el día a la noche. Los yugas, o ciclos
mayores y menores tienen que llevarse a cabo de acuerdo con el régimen
establecido de las cosas. Y nosotros, nacidos dentro de la corriente
majestuosa, apenas podemos modificar y dirigir algunas de sus corrientes
secundarias” 2. Es en virtud de la ley
cíclica y durante un período de ignorancia en la historia de la mente, que la
filosofía verdadera desaparece por un tiempo; pero es esta misma ley la que
causa su reaparición, tan segura como la salida del sol ante la faz de la
inteligencia humana que se encuentra presente para contemplarla. Pero hay
algunas tareas que solamente pueden ser cumplidas o ejecutadas por el Maestro,
mientras que otros trabajos requieren la ayuda de los compañeros. Es el deber
del Maestro el preservar la filosofía verdadera, pero se requiere la ayuda de
los compañeros para redescubrirla y promulgarla. Nuevamente los Hermanos Mayores
han indicado en dónde puede ser encontrada la verdad - La Teosofía - , y los
compañeros por todas partes
Los Hermanos Mayores de la
Humanidad son hombres que fueron perfeccionados en anteriores períodos de
evolución. Estos períodos de manifestación son desconocidos a los
evolucionistas modernos en lo que a su número concierne, aunque por largo
tiempo sí han sido reconocidos no solamente por los hindúes antiguos, sino también
por aquellas grandes inteligencias y hombres eminentes que instituyeron y
continuaron la forma originalmente pura e inadulterada de los Misterios de la
Grecia
En toda edad y en la
complea historia de las naciones, se les ha dado a estos hombres de gran
poderío y compasión, distintas designaciones. Ellos han sido llamados
Iniciados, Adeptos, Magos, Hierofantes, Reyes del Oriente, Sabios, Hermanos y
varios otros nombres. Pero en el idioma Sánscrito hay una palabra que cuando se
le aplica a ellos, inmediata y completamente los identifica con la humanidad.
Ese nombre es el de Mahatma. Esta palabra se compone de “Maha”, gran, y “Atma”,
alma, y por lo tanto significa gran alma; y puesto que todos los hombres poseen
almas, lo que distingue al Mahatma es su grandeza. El uso del término Mahatma,
se ha extendido mayormente a través de la Sociedad Teosófica por el hecho de
que la Sra. H. P. Blavatsky constantemente se refería a los Mahatmas como sus
Maestros, quienes la favorecieron con el conocimiento que ella poseía. Ellos
fueron primeramente conocidos como los Hermanos, pero más adelante, al acudir
muchos hindúes al movimiento Teosófico, el nombre de Mahatma fue introducido
por razón de que este título tiene tras sí una solidez inmensa en la tradición
y literatura de la India. En distintas ocasiones algunos enemigos sin
escrúpulos de la Sociedad Teosófica llegaron a decir que aún el mismo nombre de
Mahatma había sido inventado, y que tales seres eran desconocidos entre los
hindúes y en su literatura. Pero estas aseveraciones han sido hechas
simplemente para desacreditar, si fuese posible, un movimiento filosófico que
amenaza trastornar completamente los erróneos dogmas teológicos que prevalecen
hoy en día. Porque a través de la literatura hindú se hace referencia a los
Mahatmas y en partes del Norte de la India el término es de uso común. En el
antiguo poema de Bhagavad-Gita, reverenciado por todas las sectas y aceptado
por los críticos occidentales por ser tan noble como hermoso, hay un verso que
dice, “Semejante Mahatma es difícil de encontrar”. 4 Pero independientemente de
toda disputa acerca de términos específicos, existen amplios argumentos y
pruebas para demostrar que una fraternidad de hombres poseedores del
maravilloso conocimiento delineado anteriormente, ha existido siempre y
probablemente exista hoy. Los antiguos misterios contínuamente hacen referencia
a ellos. Egipto antiguo los tuvo en sus grandes Reyes - Iniciados, hijos del
sol y amigos de los grandes dioses. Existe una tendencia a menospreciar las
ideas de los antiguos, lo cual es en sí denigrante a la humanidad actual. Aún
el cristiano que habla con reverencia de Abraham como “el amigo de Dios”,
considerará desdeñosamente las pretensiones de los soberanos egipcios, de gozar
de la misma amistad, como tan solo una pretensión puerile de nobleza y rango.
Pero la realidad es que estos grandes egipcios eran Iniciados, miembros de una gran
logia única, la cual abarca todas las otras, de cualquier grado que sean sus
actividades. Los más recientes y decadentes egipcios, desde luego, deben haber
imitado a sus predecesores, pero ésto fué ya cuando la doctrina verdadera
estaba comenzando una vez más a ser obscurecida con motivo de la ascendencia
La historia de Apolonio de
Tyana se refiere a un miembro de una de estas mismas fraternidades antiguas,
que aparecieron entre los hombres durante un ciclo descendente y con el sólo
propósito de mantener un testigo en la escena para las generaciones venideras.
Abraham y Moisés entre los
Judíos son otros dos Iniciados, Adeptos, quienes tenían que efectuar su tarea
entre cierto pueblo, y es en la historia de Abraham que nos encontramos con
Melquisíades, quien era aún más grande que Abraham, puesto que tenía el derecho
de conferirle a éste un rango, un privilegio o una bendición. El mismo capítulo
de la historia humana que contiene los nombres de Moisés y de Abraham, está iluminado
con el de Salomón. Estos tres componen una gran Tríada de Adeptos, los anales
de cuyos hechos no pueden echarse a un lado
Dirigiendo nuestra atención
hacia la India, por largo tiempo olvidada e ignorada por el lascivo, egoísta,
combatiente y comercializado mundo occidental, la encontramos repleta de una
gran erudición referencte a estos hombres maravillosos, entre los cuales Noé,
Abraham, Moisés y Salomón, son tan sólo ejemplos. Los habitantes de la India
están preparados, por razón de su temperamento y su clima, para ser los
conservadores de las joyas filosóficas, éticas y psíquicas que hubiéramos perdido
para siempre, si las mismas hubieran sido abandonadas al saqueo de los Godos y
de los Vándalos, como lo fueron las naciones occidentales en los tempranos días
de sus luchas en pro de la cultura y de la civilización. Si los hombres que
desenfrenadamente quemaron inmensos montones de tesoros históricos y
etnológicos, encontrados por los esbirros de los soberanos católicos de España
en la América Central y del Sur, hubieran logrado localizar los libros y los
documentos escritos en hojas de palma en la India, antes de que el escudo
protector de Inglaterra se levantase contra ellos, los hubieran destruído de la
misma manera que arruinaron los anales de los Americanos, tal como sus
predecesores intentaron hacer con la Biblioteca de Alejandría. Afortunadamente,
los sucesos se desarrollaron de otra manera.
A través de la extensa literatura indostánica encontramos docenas de
grandes Adeptos, bien conocidos de la gente, que enseñaron la misma doctrina -
la epopeya del alma humana. Sus nombres no son familiares al oído occidental,
pero los testimonios de sus pensamientos, sus obras y sus poderes aún viven.
Todavía más, en el apacible e inmutable Oriente existen hoy en día por
centenares, personas que saben por su propio conocimiento que la Gran Logia
existe aún y tiene sus Mahatmas, Adeptos, Iniciados o Hermanos. Y aún más, en
ese país hay tal número de hombres expertos en la aplicación práctica de un
poder menor, pero aún maravilloso, sobre la naturaleza y sus fuerzas, que
tenemos un volumen innegable de evidencia humana para probar nuestra
tesis. Y si la Teosofía - la enseñanza
de esa Gran Logia - es
2 El Mundo Oculto. Londres
1881.
3 Bhagavad-Gita, Capítulo VIII.
4 Bhagavad-Gita, Capítulo
VII.
Sumario
CAPITULO Icontinuación
LA TEOSOFIA Y LOS MAESTROS
El Teósofo afirma que todos
estos grandes nombres representan miembros de una misma doctrina. Que tales
caracteres extraordinarios que aparecen de cuando en cuando dentro de la
civilización occidental, como San Germán, Jacobo Boehm, Cagliostro, Paracelso,
Mesmer, el Conde de San Martín y la señora H. P. Blavatsky, fueron agentes encargados de
cumplir en el momento propicio el trabajo de la Gran Logia. Es cierto que ellos
son genralmente ultrajados y calificados
No será raro de parte de
casi todos los lectores occidentales el maravillarse de que hay seres humanos
que pueden saber tanto y poseer tal poderío sobre las operaciones de la ley
natural,
La Telepatía, la facultad
de leer el pensamiento, y el hipnotismo, conocidos por la Teosofía por mucho
tiempo, demuestran la existencia en el hombre, de planos de conciencia,
funciones y facultades hasta la fecha no soñadas. La lectura
Repito, pues, que aunque la
verdadera doctrina desaparece de en medio por un tiempo, la misma está llamada
a reaparecer, porque, primeramente, está grabada en el imperecedero centro de
la naturaleza del hombre, y segundo, la Logia por siempre la conserva, no
solamente en archivos reales u objetivos, sino también dentro de los
inteligentes y totalmente autoconscientes hombres que después de atravesar con
éxito los muchos períodos de evolución que antecedieron a éste en el cual nos
encontramos, no pueden perder los valiosos conocimientos que han adquirido. Y
en razón de que los Hermanos Mayores representan el más elevado producto de la
evolución, por medio de quienes únicamente y en cooperación con toda la familia
humana, la realización regular y perfectamente laboriosa de los planes del Gran
Arquitecto del Universo puede ser continuada, he creído muy justo hacer
referencia a ellos y su Logia Universal, antes de emprender la exposición de
otros aspectos de la materia.
Sumario
CAPITULO II
PRINCIPIOS GENERALES
Las Enseñanzas Teosóficas
actuales tratan principalmente de nuestro planeta, aunque su alcance se
extiende a todos los mundos, puesto que ninguna porción del Universo
manifestado queda fuera
El Universo se desarrolla
de lo Desconocido, dentro de lo cual ningún hombre ni inteligencia alguna, por
grande que fuese, puede penetrar; dentro de siete planos o siete modos o
métodos en todos los mundos, y esta diferenciación septenaria causa a su vez la
constitución septenaria de todos los mundos dentro del Universo, así como de
los seres que en ellos residen. Como fue enseñado desde la antigüedad, los
mundos pequeños y grandes son las copias del conjunto o el todo, y el insecto
más minúsculo así como el ser más altamente desarrollado, son ambos réplicas en
pequeño o en grande del vasto original, que lo incluye todo. De aquí se deriva
el proverbio de los antiguos filósofos, “
Las divisiones del Universo
septenario se pueden describir aproximadamente
El Absoluto, el Espíritu,
la Mente, la Materia, la Volición, el Akasha o Eter, y la Vida. Podemos usar la
palabra Espacio en lugar de “El Absoluto”, porque el Espacio es lo que siempre
es y dentro de lo cual toda manifestación debe producirse. El término Akasha,
tomado del Sánscrito, se usa en lugar del Eter porque nuestro idioma no ha
generado aún una palabra adecuada para designar propiamente ese estado tenue o
sutil de la materia, el cual es algunas veces llamado Eter por los científicos
modernos. Con respecto al Absoluto, nosotros solamente podemos decir que Es.
Ninguno de los grandes instructores de la Escuela atribuye cualidades al
Absoluto, aunque todas las cualidades existen en El. Nuestro conocimiento
comienza con la diferenciación, y todos los objetos, seres o poderes
manifestados, no son sino diferenciaciones del Gran Desconocido. Lo más que puede decirse es que lo Absoluto,
periódicamente se diferencia a sí mismo, y también periódicamente retrae dentro
de sí mismo lo que ha sido diferenciado.
La primera diferenciación -
hablando metafísicamente con respecto a tiempo - es el Espíritu, con el que
aparecen la Materia y la Mente. Akasha es el producto de la Materia y del
Espíritu; la Voluntad o fenómeno de la Voluntad es la fuerza del Espíritu en acción,
y la Vida es el resultante de la acción del Akasha impulsado por el Espíritu de
la Materia.
Pero la Materia aquí
aludida no es la misma que vulgarmente se conoce bajo ese nombre; se trata de
la materia real, que permanece siempre invisible y a la que a veces se le ha
llamado Materia Primordial. En el sistema Brahmánico se le denomina
Mulaprakriti. La enseñanza antigua mantuvo siempre - y hoy lo admite la ciencia
- que nosotros solamente vemos o percibimos el fenómeno pero no la esencial
naturaleza, cuerpo, o ser de la materia.
La Mente es la parte inteligente del Cosmos y en el conjunto de las
siete diferenciaciones superficialmente delineadas anteriormente, la Mente es
aquello en lo cual el plan del Cosmos está contenido o fijado. Este plan proviene
de un período anterior de manifestación, el cual incrementó el siempre
creciente perfeccionamiento, y ningún límite puede fijarse a sus posibilidades
evolutivas de perfeccionamiento, porque las manifestaciones periódicas del
Absoluto jamás tuvieron un comienzo y nunca tendrán un fin, sino que
eternamente continuarán las apariciones y las reabsorciones dentro
Cuando un mundo o un
sistema de mundos llega al final de ciertos grandes ciclos, se registra un
cataclismo en la historia o en la tradición. Estas tradiciones abundan entre
los judíos, con su diluvio; entre los babilonios con el suyo; en los papiros
egipcios; en la cosmología hindú; y ninguna de ellas es una mera confirmación
de la tradición judáica, sino que todas ellas señalan una enseñanza antigua,
Esta es la vigilia y el
sueño del Gran Ser, el Día y la Noche de Brahma; el prototipo o modelo de
nuestros días de vigilia y noches de sueño como humanos; de nuestra
desaparición de la escena al final de una corta vida humana, y nuestro retorno
para emprender nuevamente el trabajo que quedó inconcluso, en una nueva vida y
un nuevo día.
La verdadera edad
Esta doctrina de inmediato
trastorna la interpretación por tan largo tiempo dada a la tradición mosáica,
pero de pleno coincide con la narración evidente en el Génesis de otras y
previas “creaciones”, así como con la interpretación cabalística del versículo
en el Viejo Testamento acerca de los Reyes de Edom, quienes ahí representan
previos períodos de evolución, anteriores al que comenzó con Adán, y también
coinciden con la creencia sostenida por algunos de los antiguos Padres
Cristianos, quienes informaron a sus hermanos acerca de maravillosos mundos y
creaciones anteriores.
Se dice que el Día de
Brahma dura mil años y que su Noche es de igual duración. En la Biblia Cristiana hay un verso que dice
que: “un día le es al Señor como mil años, y mil años, como un día”. Esta
afirmación ha sido usada generalmente para glorificar el poderío de Jehová,
pero tiene una semejanza sospechosa con la más antigua doctrina sobre la
duración del día y la noche de Brahma. Ello sería de mayor valor si se le
interpretara como una declaración relativa a la aparición periódica de los
grandes Días y Noches, de igual duración, del universo de mundos manifestados.
Un día de los mortales se calcula
por el sol y consta sólo de doce horas de duración. En Mercurio sería
diferente, y en Saturno o Urano tardaría aun más. Pero un día de Brahma se compone de lo que ha
sido denominado Manvántara - o período entre dos humanidades - catorce en
número. Estos Manvántaras comprenden cuatro billones y trescientos veinte
millones de años solares o terrestres y equivalen a un día de Brahma.
Cuando se inaugura este
día, la evolución cósmica, en lo que a este sistema solar concierne, comienza,
y se toma de uno a dos billones de años en desarrollar la etérea materia
primordial, antes de que los reinos astrales del mineral, el vegetal, el animal
y el humano sean posibles. Este segundo intervalo toma unos trescientos
millones de años y, aún entonces, procedimientos más materiales marchan hacia
adelante hasta efectuar la producción de los reinos tangibles de la naturaleza
incluyendo al hombre. Esto abarca más de un billón y medio de años. El número
de años solares incluídos en el presente período “humano” es de más de
dieciocho millones.
Esto es precisamente lo que
Herbert Spencer designa como el gradual advenimiento de lo conocido y
heterogéneo desde lo desconocido y homogéneo. Porque los antiguos filósofos
egipcios e hinduístas nunca admitieron una creación salida de la nada, sino que
enérgicamente insistieron simpre en el hecho de la evolución or etapas
graduales, de lo heterogéneo y lo diferenciado siempre procedente de lo
homogéneo y lo no diferenciado. Ninguna mente puede comprender qué es lo
Desconocido, Infinito y Absoluto; ésto es, que no tiene comienzo y que no
tendrá fin; que es a la vez el último y el primero, porque, ya sea diferenciado
o reabsorbido en Sí mismo, Ello siempre Es. Este es el Dios a que se refiere la
Biblia Cristiana, como el Dios alrededor de cuyo pabellón reinan las
sombras. Esta cronología cósmica y
humana de los Hindúes es ridiculizada por los orientalistas occidentales,
aunque ellos no pueden proveer nada mejor y continuamente están en desacuerdo
sobre este mismo tema. En la traducción literaria del Vishnu Purana, de Wilson,
éste lo califica de ficción sin fundamento, y de ostentación infantil. Pero los
Francmasones, aunque inactivos sobre este asunto, deberían saber algo más sobre
éso. Ellos podrían encontrar en la narración de la construcción del templo de
Salomón, con materiales heterogéneos traídos de todas partes, y en su erección
sin que se oyera el ruido de una herramienta, un acuerdo con esas ideas de sus
hermanos egipcios e hindúes, pues el Templo de Salomón simboliza al hombre,
cuya estructura es construída, perfeccionada y decorada en silencio y sin que
se haga el menos ruido, pero los materiales tuvieron que ser encontrados,
acumulados y moldeados en lugares diversos y distantes. Estos son los períodos
a que nos referimos anteriormente, muy distantes y muy silenciosos. El hombre
no podía tener un templo corporal en el cual residir, hasta que toda la materia
en su mundo y a su alrededor no hubiera sido encontrada por el Maestro, que es
el hombre interno; y cuando esa materia fue encontrada, los planos para
construir el templo requirieron ser elaborados, teniendo después que ser
llevados a cabo con minuciosos detalles, hasta que todas las partes estuviesen
perfectamente disponibles y ajustadas para incorporarlas a la estructura final.
Así pues, en el vasto intervalo de tiempo que comenzó después que la primera
casi intangible materia había sido recolectada y amasada, los reinos mineral y
vegetal tuvieron sobre la tierra absoluta posesión aquí, con el Maestro - el
hombre - quien estaba oculto, invisible en el interior llevando hacia adelante
los planes para la fundación del templo humano. Todo ésto requiere muchísimas
edades, puesto que sabemos que la naturaleza jamás avanza a saltos. Después que
el trabajo rudimentario fue terminado y el templo humano erigido, muchas más
edades serían necesarias para que los servidores, sacerdotes y consejeros
aprendiesen perfectamente sus funciones, con el fin de que el hombre, el
Maestro, pudiera ser capaz de usar el templo para sus mejores y más elevados
propósitos. La doctrina antigua del
origen es mucho más noble que la doctrina religiosa Cristiana, o la de la
escuela puramente científica. Los religiosos ofrecen una teoría que está en
conflicto con la razón y con los hechos, mientras que la ciencia no puede dar a
los hechos que observa ninguna razón noble o enaltecedora. Sólo la Teosofía,
englobando todos los sistemas y todas las experiencias, da la llave, el plan,
la doctrina y la verdad. La Teosofía afirma
que la edad verídica
Durante todas estas épocas,
antes de que el hombre viniera a ser lo que es, la evoución iba llevando a cabo
el trabajo de perfeccionar diversos poderes o facultades que hoy están en
nuestra posesión. Esto fue realizado por el Ego o el hombre verdadero, pasando
a través de diversas condiciones de materia, todas diferentes las unas de las
otras, y el mismo plan general era y es seguido según prevalece con respecto a
la evolución general del Universo, a la cual se hizo alusión anteriormente.
Esto quiere decir que los detalles fueron primeramente elaborados en esferas de
existencia muy etéreas, en realidad metafísicas.
Todos estos diversos
poderes y potencialidades, al ser finalmente elaborados en este lento pero
infalible proceso, al fin introducen en la escena al hombre
Sumario
CAPITULO III
LA CADENA TERRESTRE
Refiriendonos ahora a
nuestra Tierra, el panorama presentado por la Teosofía acerca de su génesis, su
evolución y la evolución de las Mónadas Humanas, animales, y otras, es bien
diferente a las ideas modernas y en ciertas cosas contrario a teorías que
prevalecen. Pero las teorías de hoy no son estables. Estas van cambiando don cada siglo, mientras
que la doctrina Teosófica nunca es alterada, porque en la opinión de esos
Hermanos Mayores, que la han promulgado de nuevo y han señalado su verificación
en los textos antiguos, la Teosofía no es sino una exposición de hechos en la
naturaleza. La teoría moderna es, por el contrario, siempre especulativa,
cambiante y constantemente modificada.
Continuando el plan general trazado en las páginas anteriores, la Tierra
es septenaria. La Tierra es una entidad y no una simple masa de materia bruta.
Y siendo por consiguiente una entidad de una naturaleza septenaria, deben
existir otros seis globos que ruedan con ella en el espacio. Este grupo de
siete globos ha sido denominado la “Cadena Terrestre”, la “Cadena Planetaria”.
En la obra “Budismo Esotérico” esto está claramente expresado, pero en ese
libro se da una interpretación más bien materialista, que lleva al lector a
pensar que la doctrina habla de siete globos distintos, todos separados aunque
conectados los unos a los otros. Uno se ve forzado a sacar en conclusión que el
autor quiso decir que el globo Tierra es tan distinto de los otros seis
Esta no es la doctrina. La
Tierra es uno de los siete globos con respecto a la conciencia del hombre
solamente, porque cuando el hombre funciona en uno de los siete, él lo percibe
como un globo distinto sin alcanzar a ver los otros seis. Esto está en perfecta correspondencia con el
hombre mismo, quien posee otros seis constituyentes, de los cuales solamente el
cuerpo físico es visible porque se encuentra ahora funcionando sobre la Tierra,
o sea, el cuarto globo, y su cuerpo comprende y representa a la Tierra. Los
siete “globos” constituyen una sola masa o un gran globo y todos ellos se
interpenetran los unos con los otros; y tenemos que decir “globo”, porque la
forma última es globular o esférica. Si uno confía ciegamente en la
interpretación dada por Mr. Sinnett, entonces se podría suponer que los globos
no se interpenetran entre sí, sino que están enlazados por
La Cadena Terrestre de
siete globos, según se ha explicado, es la reencarnación directa de una cadena
anterior de siete globos, y esa familia anterior de siete globos fue la Cadena
Lunar, siendo la Luna misma el representante visible del cuarto globo de la
vieja cadena. Cuando esa vasta entidad anterior compuesta de la Luna y de otros
seis globos más, todos unidos en una masa, llegaron al límite final de su vida,
esta cadena lunar murió lo mismo que mueren todos los seres. Cada uno de los siete globos lanzó sus
energías al espacio, impartiendo al polvo cósmico - materia - una vida o
vibración similar, y la fuerza cohesiva del conjunto total mantuvo ligadas las
siete energías. Esto dio por resultado el desarrollo de la actual Cadena
Terrestre, compuesta de siete centros de energía o de evolución, consolidados
en una sola masa. Como la Luna fue el cuarto globo - físico - de la serie
antigua, se encuentra en el mismo plano de percepción que la Tierra, y como
nosotros estamos ahora confinados en nuestra conciencia mayormente a la Tierra
no podemos ver sino únicamente uno de los siete globos anteriores, o sea,
nuestra Luna o cuarto globo de la Cadena Lunar. Cuando nosotros funcionamos en
cualquiera de nuestros siete globos, veremos en nuestro cielo el
correspondiente viejo cadáver del globo, el cual será siempre una Luna, pero no
estaremos viendo más la Luna actual. Venus, Marte, Mercurio y los otros
planetas visibles, son todos globos del cuarto plano de distintas masas
planetarias, y por esa razón son visibles a nuestros ojos, mientras que los
otros seis centros de energía y de conciencia que los acompañan nos son
invisibles. Todos los diagramas sobre superficies planas solamente obscurecerán
la teoría, porque desgraciadamente un diagrama necesita divisiones
lineales. La corriente o masa de Egos
que evoluciona sobre los siete globos de nuestra cadena es limitada en número;
sin embargo, la cantidad es enorme, porque aunque el universo es ilimitado e
infinito, aún así, en cualquier porción particular del Cosmos, en donde la
manifestación y la evolución han comenzado, hay un límite para la extensión de
la manifestación, y para el número de Egos comprometidos en la misma, y el
número total de Mónadas que ahora marchan a través de la evolución en nuestra
Cadena Terrestre, vino de los siete planetas o globos antiguos que ya he
descrito. En el Budismo Esotérico a esta masa de Egos se la denomina una
“oleada de vida”, que significa la corriente de Mónadas. Esos Egos alcanzaron
esta masa planetaria, representada a nuestra percepción por el foco central:
Nuestra Tierra, y comenzó su evolución por el Globo A o No. 1, descendiendo
como un ejército o un río. El primer contingente comenzó sobre el Globo A y
pasó allí a través de una larga evolución, con cuerpos apropiados a tal estado
de materia; entonces pasó al Globo B, y así sucesivamente, a través de todos
los siete grandes estados de conciencia a los cuales se ha llamado globos.
Cuando el primer contingente dejó el Globo A, otros prosiguieron en suguimiento
al mismo curso, avanzando el ejército entero con regularidad a lo largo de la
ruta septenaria.
Esta jornada prosiguió
durante cuatro revoluciones alrededor del todo; para entonces, el contingente
completo o corriente de Egos había llegado de la antigua Cadena Lunar, y
estando ya completa, ningún Ego más pudo entrar después de la mitad de la
cuarta ronda. Todas estas clases que arribaron en períodos diferentes,
continúan el mismo proceso circular hasta que completen siete Rondas a través
de los siete centros planetarios de conciencia; cuando las siete sean
terminadas, habrá sido adquirida tanta perfección como la que es posible en ese
inmenso período de evolución, y entonces esta Cadena o masa septenaria de
“globos” morirá en su oportunidad para dar nacimiento a otras series de
Cadenas.
Cada uno de estos globos
es usado por la ley evolutiva para el desarrollo de Siete Razas y de los
sentidos, facultades y poderes propios a ese estado de materia: la experiencia
de los siete globos es necesaria para alcanzar un desarrollo perfecto. Esta es
la razón por la que tenemos las Rondas y las Razas. La Ronda es un recorrido a través de los
siete centros de conciencia planetaria; la raza es determinada por la aparición
de caracteres permanentes en los grupos de Egos evolucionantes en cada uno de
esos siete centros. Hay siete razas para cada globo, pero finalmente el total
de cuarentinueve razas sólo suman siete Grandes Razas. La particular septena de
razas sobre cada globo o centro planetario, no forma en realidad sino una raza
de siete constituyentes o peculiaridades especiales en cuanto a facultades y
poderes. Y como ninguna raza completa
podría evolucionar en un instante sobre ninguno de los globos, los lentos y
ordenados procesos de la naturaleza, que no permiten saltos, deben proceder por
medios apropiados. Por lo tanto, las sub-razas tienen que ser desarrolladas una
después de otra antes de que la Raza-raíz perfecta sea formada, y entonces esa
Raza-raíz proyecta sus vástagos mientras está en el proceso de declinación,
preparándose para el advenimiento de la futura gran-raza.
Para ilustrar esta tesis
se ha enseñado claramente que en estas Américas evolucionará la nueva - sexta -
raza; y aquí todas las razas de la tierra están actualmente ocupadas en un gran
proceso de amalgamación, de lo cual resultará una sub-raza altamente
desarrollada, después de la cual otras razas serán desarrolladas por procesos
similares, hasta que la nueva raza esté completa. Entre el fin de una gran raza y el comienzo
de otra, hay un período de reposo en lo que al globo concierne, porque entonces
la corriente de Egos hermanos parte para otro globo de la cadena, con el fin de
seguir adelante con la evolución de otros poderes y de otras facultades. Pero
cuando la última, la séptima raza ha aparecido y se ha perfeccionado
plenamente, una gran disolución sobreviene, similar a la que se ha descrito
brevemente, como la que antecedió al nacimiento de la Cadena Terrestre, y
entonces el mundo desaparece como una cosa tangible, y en lo que al oído humano
concierne allí reina sólo el silencio. Se dice que éste es el origen de la
creencia tan común de que el mundo llegará a un final, que también habrá el día
del juicio, o que han habido diluvios o conflagraciones universales.
Al considerar la
evolución en la Tierra, se ha dicho que la corriente de Mónadas comienza
primeramente a trabajar o laborar la masa total de materia que se encuentra en
el llamado estado elemental cuando todo es gaseoso o ígneo; porque la antigua y
verdadera teoría es que ninguna evolución es posible sin la Mónada como agente
vivificador. En esta primera etapa no existe todavía lo animal, ni lo vegetal.
Entonces aparece el mineral, cuando la masa completa endurece, siendo las
Mónadas aprisionadas dentro de la misma. Luego, las primeras Mónadas emergen
dentro de la forma vegetal, que ellas mismas construyen. El reino animal aún no
ha aparecido. Después, la primera clase de Mónadas emerge del vegetal y produce
el animal, luego el modelo humano, astral e indefinido, y ya entonces tenemos
los minerales, los vegetales, los animales y los futuros hombres, pues la
segunda y subsecuentes clases están aún desarrollándose en los reinos
inferiores. Cuando llega la mitad de la Cuarta Ronda, no entran más Mónadas en
el escenario humano, ni entrarán más hasta que una nueva masa planetaria,
reencarnada de la nuestra, entre en manifestación. Este es el proceso completo
superficialmente expuesto, excluyendo muchos detalles, ya que en una de las
Rondas el hombre aparece antes que los animales. Pero este detalle no debe
llevarnos a confusión alguna.
Expresándolo en otras
palabras, el plan aparece primeramente en la mente universl, después de lo cual
el modelo o base astral es formado, y cuando ese modelo astral queda terminado,
el proceso entero se repite con el fin de condensar la materia hasta la mitad
de la Cuarta Ronda. Subsecuente a eso, lo cual será nuestro porvenir, la masa
entera se espiritualiza, dotada de plena conciencia y todo el grupo de globos
es elevado a un plano superior de desarrollo. En el proceso de condensación
anteriormente citado, hay un cambio con respecto al momento de la aparición del
hombre sobre el planeta. Pero con respecto a estos detalles, los Maestros sólo
han dicho “que en la Segunda Ronda el plan varía, pero que la variación no se
le dará a conocer a esta generación”.
Por lo tanto, a mí no me es posible darla, pero no hay ambigüedad sobre
el hecho de que siete grandes razas tienen que desarrollarse aquí sobre este
planeta y que la colección entera de las razas tiene que cursar siete veces
alrededor de la serie completa de los siete globos.
Los seres humanos no
aparecieron primeramente sobre la tierra separados en dos sexos. Los primeros
fueron asexuales, luego fueron transformados en hermafroditas y finalmente se
separaron en macho y hembra. Esta separación de los seres humanos en femenino y
masculino tuvo lugar hace más de dieciocho millones de años. Por esa razón, en
las antiguas escuelas se asignó a nuestra humanidad la edad de dieciocho millones
de años, y un poco más. 1 Doctrina
Secreta, Vol I, Pág. 166. Primera edición.
Sumario
CAPITULO IV
LA CONSTITUCION
SEPTENARIA
Con respecto a la
naturaleza
La enseñanza Cristiana,
sustentada por San Pablo, puesto que en él descansa en efecto el Cristianismo
dogmático, es que el hombre está compuesto de cuerpo, alma y espíritu. Esta es
la constitución trina del hombre en la que creen los teólogos, pero ocultada en
el trasfondo porque su investigación podría resultar en la readopción de puntos
de vista considerados como ortodoxos en el pasado, pero que ahora son
heréticos; porque cuando colocamos el alma entre el espíritu y el cuerpo,
estamos muy próximos a la necesidad de examinar el problema de la
responsabilidad de esa alma, ya que el cuerpo mismo no puede tener ninguna
responsabilidad. Y con el fin de hacer responsable al alma de los actos
cometidos, debemos asumir que el alma posee poderes y facultades. A partir de
ésto, es fácil tomar la actitud de que el alma puede ser racional o irracional,
igual que pensaron los griegos algunas veces, y entonces ya no queda sino un
paso para subsecuentes proposiciones teosóficas. Esta concepción tríptica de la naturaleza del
hombre contiene, en efecto, la enseñanza Teosófica de la constitución
septenaria, porque las otras cuatro divisiones que faltan en la clasificación,
se pueden encontrar en los poderes y facultades del cuerpo y del alma, según
procuraré demostrar más adelante. Esta convicción, de que el hombre es de
constitución septenaria y no simplemente una dualidad, fue sostenida desde hace
largo tiempo y claramente inculcada a cada individuo en el pasado con las
correspondientes demostraciones; pero lo mismo que otras doctrinas filosóficas,
esta convicción se perdió de vista, pues fue gradualmente retirada en la época
en que la moral degeneraba en la Europa Oriental, antes de que el materialismo
hubiera adquirido completa prepoderancia en unión del escepticismo, su hermano
gemelo. A su retiro, quedó dentro del Cristianismo la actual doctrina de
cuerpo,
El peligro era éste:
Tales doctrinas, como la de la cadena planetaria y de las siete razas, de
inmediato dan una pauta de la naturaleza septenaria del hombre, porque cada
principio está correlacionado con un plano, un planeta y una raza, y los
principios humanos están en cada plano en correlación con las séptuples fuerzas
ocultas; esas fuerzas de los planos superiores poseen un poder oculto
formidable, el abuso del cual causaría a la humanidad males incalculables. Esta
es una pista que quizás no sea tomada como tal por la generación actual, especialmente
los occidentales, protegidos como están por su misma ceguera y su incredulidad
ignorante y materialista, pero una pista que no obstante, sería muy verídica en
los primeros siglos de la era cristiana, para pueblos plenamente convencidos de
la realidad del ocultismo y entrando en un ciclo de degradación que los
preparaba para el abuso de los poderes ocultos, y una hechicería de la peor
descripción.
El señor A. P. Sinnett, en
un tiempo funcionario del gobierno de la India 1, fue el primero en bosquejar en
esta época la verdadera naturaleza y constitución del hombre en su libro “El
Budismo Esotérico”, el cual fue recopilado de informaciones transmitidas a él
por H. P. Blavatsky directamente desde la Gran Logia de Iniciados a la que ya
se ha hecho referencia. Y así, al presentar la antigua doctrina ante la
civilización occidental, él le confirió un gran beneficio a su generación y
ayudó considerablemente a la causa de la Teosofía.
Esa clasificación fue:
1) Cuerpo Físico, oRupa
2) Vitalidad, oPrana-Jiva
3) Cuerpo Astral, oLinga-Sarira
4) Alma Animal, oKama-Rupa
5) Alma Humana, oManas
6) Alma Espiritual, oKama-Rupa
7) Espíritu, oAtma
Las palabras en letra
bastardilla, en el idioma Sánscrito, son los equivalentes de los términos
adoptados en inglés por él. Esta clasificación continúa en pie en nuestros días
para todos los usos prácticos, pero es susceptible de modificación y extensión.
Por ejemplo, una modificación ulterior, que coloca el cuerpo astral en segundo
lugar en vez del tercero, no altera substancialmente la clasificación. Esta
clasificación da inmediatamente una idea de lo que es el hombre, que es muy
distinta a la vaga descripción expresada con las palabras “cuerpo y alma”, y
también reta audazmente el concepto materialista de que la mente es el producto
del cerebro, o sea, una parte del cuerpo. No se tiene la pretensión de que
estos príncipios fueran desconocidos hasta ahora, porque han sido conocidos de
diferentes maneras, no solamente por los hindúes sino también por muchos
europeos; sin embaro, la simple presentación de la constitución séptuble del
hombre, en combinación íntima con la constitución septenaria de una cadena de
globos a través de la cual el ser evoluciona, no había sido dada. El abate
francés Eliphas Levi, escribió sobre el reino astral y el cuerpo astral, pero
evidentemente no tenía conocimientos del resto de la doctrina, y aún cuando los
hindúes poseían los otros términos en su idioma y filosofía, no usaban una
clasificación septenaria, sino que dependían mayormente de una clasificación
cuádruple y sin duda ocultaban (si es que tenían conocimiento de ello) la
doctrina acerca de una cadena de siete globos, incluyendo la tierra. Por
cierto, un hindú erudito, Subba Row, ya fallecido, afirmaba que ellos sabían de
una clasificación septenaria, pero que tal clasificación no había sido ni sería
divulgada.
Considerando estos
constituyentes del hombre desde otro punto de vista, nosotros diríamos que el
hombre inferior es un ser compuesto, pero en su naturaleza real es una unidad o
un ser inmortal, incluyendo una trinidad compuesta de Espíritu, Discernimiento
y Mente, la cual requiere cuatro instrumentos inferiores y mortales para poder
trabajar en la materia y obtener la experiencia que la naturaleza confiere.
A esta
Atma es el Espíritu;
Buddhi, es la facultad más elevada
Atma,
Buddhi,
Manas,Pasiones y Deseos,
Principio de Vida,
Cuerpo Astral,
Cuerpo Físico
Estos cuatro constituyentes
inferiores y materiales son transitorios y por su naturaleza están sujetos de
por sí a ser desintegrados, así
El hombre
físico
visible se
compone de:Cerebro,
Nervios,
Sangre,
Huesos,
Linfa,
Músculos,
Organos de Sensación y Acción,
y piel
El hombre
físico
invisible se
compone de:Cuerpo Astral,
Pasiones y deseos,
El Principio de Vida (llamado
prana o jiva)
Por ésto se notará que la
parte física de nuestra naturaleza se extiende a una segunda división, que
aunque invisible a los ojos externos, es sin embargo material y está sujeta a
la desintegración. Por razón de que la gente en general ha estado acostumbrada
a admitir
Recapitulemos, pues, antes
de entrar en detalles. El Hombre Real es la Trinidad de Atma-Buddhi-Manas, o
Espíritu, Alma y Mente, y emplea ciertos agentes e instrumentos para ponerse en
contacto con la naturaleza, a fin de conocerse a sí mismo. Estos instrumentos y
estos agentes se encuentran en los Cuatro constituyentes inferiores, o
Cuaternario. Cada uno de los principios es en sí mismo un centro de percepción
para la particular experiencia que corresponde a su propio campo de acción,
siendo el cuerpo físico el más inferior, el menos importante y el más
transitorio de toda la serie. Porque cuando nosotros llegamos al cuerpo,
procediendo de la Mente Superior, puede demostrarse que los órganos de aquél,
privados del hombre interior, son en sí mismos insensibles e inútiles. La
vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato no pertenecen al cuerpo, sino al
segundo e invisible hombre físico. Los verdaderos órganos que sirven para el
ejercicio de esas facultades se encuentran en el Cuerpo Astral, y esos órganos
en el cuerpo físico no son sino los instrumentos mecánicos exteriores de
coordinación entre la naturaleza y los verdaderos órganos interiores.
1 El señor Sinnet fue el
editor del Pioneer de Allahabad, el órgano oficial del Gobierno de la India.
Sumario
CAPITULO V
CUERPO FISICO Y CUERPO ASTRAL
El cuerpo, considerado como
un conjunto de carne, huesos, músculos, nervios, sustancia cerebral, bilis,
mucosidades, sangre y piel, es objeto de un cuidado exclusivo para un excesivo
número de personas, quienes hacen de él un dios porque han llegado a
identificarse a sí mismos con él, refiriéndose únicamente al cuerpo cuando
dicen “yo”. Cuando es abandonado, el cuerpo queda exento de sensación y en tal
caso actúa únicamente por acción refleja e impulso automático. Esto lo
observamos durante el sueño, porque entonces el cuerpo asume actitudes y
efecuta movimientos sin el consentimiento
Los Maestros de Sabiduría
consideran que el cuerpo es el más transitorio, inestable e ilusorio de toda la
serie de constituyentes